domingo, 7 de marzo de 2010

Los efectos nocivos de ver televisión

No es fácil para alguien que le digan que deje de ver la televisión cuando toda su vida se la ha pasado viendola. Yo mismo he crecido viendo televisión. Aqui el problema es que verla demasiado tiempo y todos los dias a la larga produce muchos efectos a veces mortales. Mucho me temo que pasa lo mismo con el uso de la computadora.

1. La televisión te hace mas muerto
Ver la tele es un pasatiempo bastante peligroso para la salud, según sugiere el estudio. No importa cuánto tiempo pasas en el gimnasio, cada hora frente a la tele aumenta tus probabilidades de tener un ataque al corazón, según un estudio reciente publicado en Circulation: Journal of the American Heart Association. Los investigadores australianos estudiaron a 8.800 adultos, hombres y mujeres, durante una media de 6 años, y encontraron que cada hora que pasaban frente al televisor aumentaba el riesgo de muerte por  causas variadas; un aumento de 9% en  el riesgo de cáncer y 18% de aumento en riesgo de cualquier enfermedad cardiovascular. Y eso era cierto incluso entre personas que no fumaban, estaban delgadas y tenían baja presión arterial y colesterol.

2.  La tele te hace más bebedor
Cuando se trata del alcohol, aparentemente somos muy susceptibles a aquello que vemos en la tele, según un estudio publicado en Alcohol and Alcoholism.

Para descubriir si lo que vemos en la tele, realmente afecta a nuestros hábitos de bebida, los investigadores tomaron a 80 varones, estudiantes universitarios entre 18  y 29 años y les llevaron a un lugar de estudio similar a un bar, donde los estudiantes podían ver películas y anuncios de televisión.
Los investigadores encontraron que los hombres que miraban películas y anuncios en los que el alcohol jugaba un papel predominante, tomaban una media de 1.5 copas más que aquellos que miraban películas y anuncios en los que el alcohol jugaba un papel menos importante.

3. La tele aumenta el riesgo de embarazo
Los adolescentes que ven un montón de televisión, incluyendo programas de contenido sexual tenían dos veces más probabilidades de quedarse embarazadas, según un estudio publicado en  Pediatrics.
Una vez al año durante 3 años, investigadores de la Corporation Rand estudiaron a 1461 jóvenes, entre 12 y 17 años ( al comienzo del estudio) acerca de los hábitos a la hora de ver televisión y su comportamiento sexual. Los chicos fueron preguntados si habían dejado embarazada alguna vez a una chica, y a las chicas les preguntaron si se habían quedado embarazadas alguna vez. Para tener una idea precisa de cuánta televisión veían todos ellos, se les preguntaba cúan a menudo veían 23 programas específicos.
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Otro estudio mostró que los chicos que veían dos o más horas de televisión al día comienzan a tener sexo a una edad más temprana, según un informe publicado en  Archives of Pediatric and Adolescent Medicine. Los investigadores hicieron un seguimiento de 4.808 estudiantes durante un año. Los chicos, de edades menores a 15 años, no habían tenido sexo al comienzo del estudio. Entre los chicos con padres que desaprobaban el sexo adolescente, aquellos que veían dos o más horas de televisión al día, tenían un 72% más de probabilidades de tener sexo antes de finalizar el estudio. Los investigadores dijeron que no se sorprendían encontrar ningún efecto de la televisión entre chavales con padres a los que no les importaba el sexo adolescente, dado que esos chicos tenían grandes probabilidades de tener sexo a edad temprana de cualquier forma.

4. La tele debilita los huesos
Las horas pasadas viendo la tele puede acarrear problemas posteriores  con los huesos según un estudio publicado en Journal of Pediatrics. Antes de cumplir 25 más o menos, acumulamos hueso como si fuera una especie de cuenta de ahorro. Cuanto más hueso construímos cuando somos jóvenes, menos posibilidades tenemos de desarrollar enfermedades como la osteoporosis.
Para ver si la tele puede tener impacto en el crecimiento de los huesos de los niños, se hizo un seguimieto de 214 niños de 3 a 4 años. Se controlaba la altura y peso de los niños cada cuatro meses, junto con sus niveles de actividad. En cada chequeo, los padres fueron preguntados sobre los hábitos de televisión de los niños. Los niños que veían más televisión, tenían un menor crecimiento óseo, independientemente  de cuan activos fueran en otros momentos.

5. La tele te hace ocuparte menos de los demás.
Un estudio reciente, publicado en Child Development, encontró que cuando ven televisión, incluso si la tienes en un segundo plano, encendida, mientras haces otra cosa, los padres interactúan menos con sus hijos. Para saber más acerca de los efectos de la televisión, los investigadores observaron a 51 niños acompañados por uno de sus padres a un centro de estudio universitario.  Se observaba a padres y niños durante hora y media sin televisión y después durante media  hora con la tele encendida con un programa de adultos en televisión. Cuando la tele estaba encendida, los padres pasaban 20% de tiempo menos con sus hijos. Y cuando prestaban atención a sus hijos, la calidad de la interacción era menor. Con un programa de televisión de fondo, los padres eran menos activos, atentos y responsables de sus retoños.



- Acá pongo otro articulo - Si ya no quieres seguir leyendo es que seguramente la televisión ha hecho bien su trabajo con tu mente


Quien informa tiene el poder
Los tiempos que corren podrían ser definidos como la era de la información. El estar informado se considera algo muy importante, casi una necesidad básica. Las personas que no tienen acceso a los medios de comunicación (TV, radio, diarios y revistas, Internet) quedan excluidas de la sociedad o ven notablemente disminuidas sus posibilidades de realización.
Los medios de comunicación social (MCS), especialmente la televisión, son poderosos formadores de opinión, transmisores de ideas, valores y contravalores. Esta capacidad, sumada a su extraordinario alcance y a la gran velocidad con que realizan su labor, los transforma en herramientas capaces de conducir a pueblos enteros. Quien es dueño de un medio de comunicación, tiene el poder de forjar la conciencia de muchas personas.

La televisión como herramienta para la manipulación
Los MCS, cuya función debería ser la de informar y transmitir la verdad, pueden convertirse en manipuladores de la opinión pública cuando quienes los conducen comunican deliberadamente verdades a medias o falsedades. De hecho, los medios son usados para dirigir los sentimientos y las opciones de los telespectadores, oyentes, lectores y cibernautas.
La mejor manera de evitar la manipulación de los MCS es enseñar cómo ellos influyen sobre nosotros y ejercitar nuestro juicio crítico ante lo que nos transmiten. Analicemos, por ejemplo, el caso de los efectos negativos de la televisión.
Efectos sobre la mente de los telespectadores
Ver televisión no requiere un esfuerzo mental especial, a diferencia de la lectura, por ejemplo. No implica esfuerzo por aprender, ni habilidad para adquirir: no exige inteligencia. Las personas se sientan frente al televisor, no como lectores se ponen frente a un libro —lo que requeriría un esfuerzo—, sino como espectadores, con una actitud totalmente pasiva. Las imágenes se ofrecen sin que el telespectador haga ningún esfuerzo, no requieren capacidad reflexiva o analítica alguna.
Frente al televisor estamos por debajo del estado de alerta normal en una persona. Por otro lado, tener la vista fija produce un estado cercano al trance, como de ensoñación. (Esto ha sido demostrado haciendo mediciones de la actividad eléctrica cerebral.) Por eso es que no filtramos la información y quedamos expuestos a la manipulación.
La acción de los estímulos recibidos desde la pantalla, y las sensaciones por ellos generadas en las áreas más profundas del cerebro, pueden producir estados de euforia o de temor, de alegría o de tristeza, placenteros o depresivos, sin que las personas que los viven sepan por qué se producen. La imagen televisiva entra en la mente de manera subliminal, es decir, sin ser percibida conscientemente.
Efectos sociales y psicológicos
La televisión influye poderosamente sobre los espectadores, configurando su personalidad. Predispone, condiciona, y genera actitudes, conductas, formas de pensar, gustos, costumbres y modas. Por eso es que ejerce su influencia especialmente sobre la cultura infantil y la juvenil. La personalidad de un niño o de un adolescente no se conforma de la misma manera viendo o no televisión.
Nuestro lenguaje sufre hoy un empobrecimiento considerable. El mismo está fuertemente asociado a la acción de la televisión. Los personajes que siguen nuestros niños y adolescentes no son personas formadas. Mediante una palabra intentan expresar lo que normalmente necesitaría de una o más frases para ser expresado. Por ejemplo, en Argentina, es muy común escuchar a los adolescentes decir que algo «Está joya», queriendo decir que «es algo de muy buena calidad». 
La televisión crea una personalidad dispuesta sólo a recibir cosas, sin cuestionarlas. Esto, a su vez, repercute en otras esferas de la vida, reforzando la tendencia a la pasividad, pues quita tiempo al ejercicio físico, las relaciones humanas, la lectura y otras actividades que exigen iniciativa. Sin quererlo, los niños y los jóvenes van adquiriendo la preferencia por una vida hecha. Si se acostumbran a presionar un botón y que todo les llegue terminado, se habitúan a recibir las cosas de segunda mano, sin verse obligados a realizar el esfuerzo de producirlas por ellos mismos. Como consecuencia de esto, se paran ante la vida como lo haría un espectador. Podríamos decir que siempre se cumple esta regla: Más tiempo frente al televisor, menos capacidad de iniciativa.
También está comprobado que, cuando los niños pasan mucho tiempo frente al televisor, se vuelven menos espontáneos y más inestables anímicamente, como si hubieran sufrido la amputación de su capacidad de vivir emociones auténticas y profundas. La televisión atrofia la sensibilidad. Los niños y jóvenes son cada vez menos capaces de entablar relaciones interpersonales cargadas de verdadero afecto.
Hoy somos menos comunicativos que en tiempos pasados. Nunca el hombre ha estado tan informado y de un modo tan rápido, casi inmediato. Pero tampoco ha estado nunca tan incomunicado. La televisión, los video-juegos y las computadoras producen niños y jóvenes aislados del mundo que los rodea, incapaces de comunicarse. La televisión, el más fantástico medio de comunicación social, es también el mayor medio de incomunicación familiar. (No es lo mismo comunicarse que compartir un espacio físico.)
La  televisión alienta la propensión al consumo. Estamos amaestrados para el consumo. Los niños llegan a ser leales y entusiastas consumidores de un producto determinado. Los niños no sólo asedian a sus padres con el fin de consumir determinado producto sino que llegan hasta el extremo enfermizo de decir: «Papá, compráme algo.» No importa qué, pero algo. Las personas ya no se interesan por el producto sino por el acto de consumir.
Hoy, en la Posmodernidad, padecemos una nueva enfermedad: la teleadicción o síndrome de adicción televisiva. Pasar frente al televisor, la computadora o los video-juegos tres horas por día produce una adicción tan fuerte como el consumo del tabaco o las drogas. Hay personas que llegan al punto de depender tanto de la televisión cuanto de los alimentos. Y pierden el contacto directo con la realidad. Lo real pasa a ser lo televisado, no la experiencia personal. Para los adictos a la televisión, las cosas no son verdaderamente reales mientras no las hayan pasado por ese medio. Viven una verdadera esclavitud. Y si se los priva de la televisión, aparecen los síntomas de la abstinencia: la depresión, el aburrimiento, la irascibilidad, la angustia, etc. Estas personas llegan a pensar, a amar, a odiar, a rechazar, a aplaudir, a vestirse y a comportarse según lo que han aprendido por televisión.
¿No vemos en los patios de las escuelas a nuestros niños un poco más violentos, con conductas violentas reiteradas? Los siguientes datos nos dan una idea clara de la violencia que transmite la televisión: los niños ven cada semana un promedio de 670 homicidios, 15 secuestros, 848 peleas, 420 tiroteos, 8 suicidios, 20 escenas eróticas, 30 casos de tortura y 18 casos de drogadicción. En 18 horas de programación se ven 1846 actos de violencia. Está comprobado que la violencia televisiva contribuye a formar conductas agresivas. Un medio que muestra acciones violentas, las desencadena. La televisión nos anestesia y terminamos tomando como normales actos de pura violencia.

Elementos para analizar una publicidad
Los efectos nocivos de la televisión no son producidos exclusivamente por los programas que se emiten: un rol importante lo juegan los espacios de publicidad. A continuación se presenta una guía básica para analizar un aviso o propaganda. Siguiéndola se podrá descubrir el mensaje que la misma transmite y los medios de que se vale para hacerlo.
1 ¿Qué se ve en el anuncio? (Prestar atención a todo: paisajes, personas, leyendas, objetos, etc.)
2 ¿Qué producto se quiere vender?
3 ¿Cuál es su marca?
4 ¿Cuáles son las palabras que se destacan más y cuáles menos? Entre palabras e imágenes, ¿qué es lo que más se destaca?
5 ¿A quién va dirigido el anuncio? (Nivel económico-social-cultural, edad, sexo)
6 ¿Cómo está hecho el anuncio? ¿De qué forma? (Tener en cuenta cuatro cosas: el "enganche", utilizado para atraer de inmediato la atención; las líneas visuales que dan realce al producto (color, postura de los personajes); el nombre del producto, que se destaca de las demás letras; los argumentos que se esgrimen para vender el producto: placer, poder, fama, prestigio, autodominio, dinero, etc.)
7 ¿A qué apunta la propaganda? (Algo que el consumidor no tiene y desea: sensualidad, conquista del otro sexo, poder, dinero, tranquilidad, etc.)
8 ¿Qué soluciones ofrece para esas carencias? (Teniendo el producto se puede ser feliz: en lo sexual, por su carga erótica, varonil, femenina, de atractivo, de fuerza o de placer; en el amor, por su condición maternal, paternal, por su ternura o su bondad; obteniendo seguridad, a través de la riqueza, el dominio, la salud, la decisión, el poder, el prestigio o el éxito; obteniento reconocimiento, siendo más agradable, distinguido, alegre, bello u original, y logrando así un mejor status social)
9 ¿Sobre qué necesidades profundas del potencial consumidor se apoya el mensaje?
10 ¿Qué ideal de mujer o de hombre se encuentran implícitos en el mensaje?

Fuentes:
http://www.msnbc.msn.com/id/35646508/ns/health-behavior/
http://www.luventicus.org/articulos/03R007/index.html

6 comentarios:

  1. muy pero muy buenoi nteresante,importante ojala lo difundieran por otros muchos medios..

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  2. EXCELENTE, LA TELEVISION APENDEJA, SOMOS COMO ROBOTS, NO TARDE MUCHO TIEMPO EN QUE NOS MANDEN MENSAJES SUBLIMINALES PARA DOMINARNOS POR COMPLETO Y SER UNOS SOMBIS. AGUAS MUCHO CUIDADO.

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  3. Muy bueno.. Ojala esto se difundiera en la sociedad argentina

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  4. Por eso es bueno que cuando veamos la tele siempre lo hagamos desde una postura critica para así poder ser capaces de decidir lo que tomamos y lo que no.

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